El Fondo Monetario Internacional calificó de "paso importante" el cambio de Bolivia hacia un tipo de cambio flexible, tras 15 años de vincular su moneda, el boliviano, al dólar, y ha afirmado que mantiene su compromiso de apoyar los planes de recuperación económica del país.
El FMI recomendó el año pasado abandonar la paridad con el dólar, y los economistas consideran que esta medida es uno de los requisitos clave para que el Gobierno del presidente centrista Rodrigo Paz consiga un programa de apoyo del Fondo de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares.
"Acogemos con satisfacción la transición ordenada hacia un régimen de tipo de cambio más flexible, un paso importante para restablecer la sostenibilidad externa y reactivar el mercado nacional de divisas", dijo un portavoz del FMI en respuesta a unas preguntas enviadas por correo electrónico.
"El Fondo mantiene su compromiso de apoyar a las autoridades, incluso en los aspectos operativos del nuevo régimen y las políticas relacionadas".
La medida sobre el tipo de cambio demostró que el Gobierno de Paz seguía adelante con sus planes de reforma económica a pesar de los meses de protestas públicas por los recortes a los subsidios al combustible y otros cambios que se saldaron con 14 muertos y paralizaron la economía tras el bloqueo de carreteras clave.
El nuevo régimen cambiario comenzó con un tipo de cambio de 9,73 bolivianos por dólar y se fijó el miércoles en 9,76 por dólar. Esto supone una depreciación de aproximadamente el 30% con respecto al antiguo tipo de cambio oficial, que se había mantenido prácticamente sin cambios desde 2011 en 6,86 bolivianos por dólar para la compra y 6,96 para la venta.