Por Francesco Canepa y Balazs Koranyi
La caída inesperadamente rápida de los precios de la energía durante la última semana ha aliviado aún más la presión sobre los dirigentes del Banco Central Europeo para que suban las tasas de interés el mes que viene, aunque los argumentos a favor de una pequeña subida más adelante siguen siendo sólidos, dijeron cuatro fuentes a Reuters.
El BCE subió las tasas de interés este mes para evitar que un repunte de los precios del petróleo provocado por una guerra en Irán hiciera subir las expectativas de inflación, y los responsables de política monetaria debaten ahora la urgencia de cualquier medida posterior.
Las fuentes, todas ellas con conocimiento directo de las deliberaciones, afirmaron que les había sorprendido la rapidez con la que han bajado los precios del petróleo y que los futuros para varios plazos clave se sitúan ahora incluso por debajo del escenario "más moderado" del banco.
Los temores de escasez de productos como el combustible para aviones han resultado infundados, mientras que algunos productores, en particular Arabia Saudita, han aumentado la producción de energía más de lo previsto para mantener el suministro en el mercado.
China también consumió menos petróleo de lo previsto, probablemente porque sustituyó el petróleo por otras fuentes de energía de forma más agresiva de lo esperado. Esto refuerza aún más la hipótesis de un rápido descenso de los precios de la energía una vez que se normalicen los suministros, según las fuentes.
Un portavoz del BCE se negó a hacer comentarios.
Los precios del petróleo ni siquiera reaccionaron con fuerza ante la escalada del conflicto entre Irán y EEUU durante el fin de semana, lo que sugiere que la normalización del mercado energético está muy avanzada, añadieron las fuentes.
UNA SUBIDA EN SEPTIEMBRE SIGUE SIENDO LA OPCIÓN MÁS PROBABLE
Una subida de tasas en septiembre sigue siendo el escenario más probable por ahora, pero las fuentes señalaron que los datos de inflación de junio, que se publicarán el miércoles, siguen teniendo mayor importancia.
Si la cifra global se aleja efectivamente del 3,2%, tal y como anticipan ahora los mercados financieros, entonces esperar hasta septiembre sería la mejor opción, señaló una de las fuentes.
Sin embargo, una sorpresa negativa reforzaría los argumentos a favor de una rápida subida adicional en julio, añadió la fuente.
El descenso de las expectativas de precios de los consumidores y las empresas también respalda la idea de esperar un tiempo antes de volver a dar el paso.
El BCE tiene como objetivo una inflación del 2%. Su proyección de referencia no prevé que se vuelva a alcanzar ese objetivo hasta la segunda mitad del próximo año. Su escenario más moderado prevé que se sitúe muy por debajo del 2% a mediados de 2027.
Los mercados financieros estiman ahora que sólo hay una probabilidad entre tres de que se produzca una subida de tasas en julio, y no descuentan plenamente una subida hasta octubre.
Esta subida posterior, ya defendida por algunos, probablemente evitará que la subida del precio del petróleo se filtre en el resto de la economía, desencadenando un efecto de segunda ronda que podría agravar la inflación.
Las fuentes, sin embargo, coincidieron en que dichos efectos de segunda ronda han sido insignificantes por el momento, aunque la lógica económica dicte que, tarde o temprano, se producirán algunos.
La próxima reunión del BCE tendrá lugar el 23 de julio.