Por Balazs Koranyi
El Banco Central Europeo no debería precipitarse a aplicar ninguna nueva subida de tasas, dada la caída inesperadamente rápida de los precios del petróleo, afirmó el presidente del Banco Central de Malta, Alexander Demarco, sumándose así al creciente coro de dirigentes monetarios que abogan por la prudencia.
El BCE subió las tasas en junio y sus propias previsiones se basaban en un mayor endurecimiento de la política monetaria, pero la rápida caída de los costos energéticos en las últimas semanas ha reforzado los argumentos a favor de esperar antes de dar un segundo paso en esa dirección.
"En un entorno como este, en el que las presiones sobre los precios se están moderando, sería prudente no precipitarse a la hora de adoptar medidas de política monetaria", dijo Demarco a Reuters al margen del Foro del BCE sobre Banca Central.
La bajada de los costos energéticos debería aliviar rápidamente las expectativas de precios y mantener a raya las demandas salariales, sobre todo teniendo en cuenta que el crecimiento de los salarios reales sigue siendo positivo incluso después de que la inflación haya subido por encima del 3%, muy por encima del objetivo del 2% del BCE, señaló Demarco.
La petición de Demarco se suma a los ya sólidos argumentos a favor de que el BCE mantenga las tasas sin cambios este mes, después de que numerosos responsables de política monetaria, tanto en declaraciones oficiales como extraoficiales, instaran a la paciencia.
La única justificación para adelantar ahora las subidas de tasas sería en caso de que se produjeran efectos indirectos o de segunda ronda sobre la inflación superiores a lo previsto, un desanclaje de las expectativas de inflación o un aumento de las demandas salariales, señaló Demarco.
"No estamos observando nada de esto, por lo que, dadas las condiciones actuales —con los precios del petróleo volviendo a niveles similares a los previos al conflicto—, podemos permitirnos esperar a la próxima serie de proyecciones en lugar de arriesgarnos a perjudicar innecesariamente el crecimiento económico con otra subida precipitada de las tasas", añadió.
Los mercados financieros estiman que hay una probabilidad de una entre tres de que se produzca una subida de tasas en julio, pero ya tienen plenamente descontada una subida para octubre.
Si bien la caída de los precios del petróleo alivia la presión sobre el BCE para que suba las tasas, los dirigentes monetarios también han señalado que siguen existiendo motivos para un mayor endurecimiento de la política monetaria, mientras persisten importantes presiones sobre los precios en la economía.
"Conviene recordar que incluso el escenario más moderado de la última proyección incluía un mayor endurecimiento de la política monetaria. Por lo tanto, si se confirma esa trayectoria, podría seguir siendo necesaria una nueva subida de tasas", señaló Demarco.