Por Alberto Fajardo y Mayela Armas

Equipos de búsqueda de múltiples países rescataron el jueves a un guardia de seguridad atrapado entre las ruinas de un centro comercial donde trabajaba, en el estado venezolano de La Guaira, más de una semana después de que dos fuertes terremotos devastaran la costa norte del país.

Las labores para rescatar a Hernán Alberto Gil, de 44 años, de debajo de los escombros del centro comercial Galerías Playa Grande, de nueve pisos, comenzaron el lunes, informó el presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien ha estado publicando actualizaciones sobre la operación en su cuenta de X.

Los rescatistas lograron suministrarle hidratación a través de un tubo, señaló Bukele, pero tuvieron que excavar dos túneles distintos para intentar llegar hasta él debido a la inestabilidad de las ruinas.

Gil fue sacado de entre los escombros en una camilla el jueves y trasladado a una ambulancia en medio de un tumulto de rescatistas y periodistas que celebraban el rescate ocurrido en Catia la Mar, una localidad en La Guaira.

"Agradecida con Dios porque lo mantuvo ahí con vida tantos días, a pesar de tantos días sin alimentarse, sin hidratarse", dijo Gusbimar González, esposa de Gil, quien agregó que "él aguantó como un guerrero".

Los equipos de rescate informaron que abandonaron su plan inicial tras determinar que el primer túnel podía ofrecer soporte estructural pero no era seguro para una operación de rescate, lo que los llevó a abrir una segunda vía de acceso.

Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 se produjeron con menos de un minuto de diferencia y han causado la muerte de 2.295 personas, según cifras gubernamentales publicadas el miércoles.

El número de personas que figuraba como desaparecidas en una lista en línea -no oficial, pero ampliamente consultada- había descendido a unas 38.600 el jueves, tras haber alcanzado un máximo de casi 60.000 en los días inmediatamente posteriores a los sismos.

El representante de las Naciones Unidas en Caracas declaró esta semana que se estaban gestionando 10.000 bolsas para cadáveres destinadas a Venezuela, y el Servicio Geológico de Estados Unidos calculó que la cifra de fallecidos podría superar los 10.000.

La firma de modelos de riesgos y catástrofes Verisk dijo que espera que las pérdidas económicas por los terremotos superen los 10.000 millones de dólares.

EQUIPOS CIVILES DE RESPUESTA

El Gobierno de Venezuela, en el poder bajo tres líderes distintos desde 1999, ha promovido durante años la "unidad cívico-militar-policial", y altos funcionarios de seguridad controlan importantes intereses empresariales.

La televisión estatal transmite regularmente imágenes sin audio de la presidenta encargada Delcy Rodríguez reuniéndose con funcionarios militares y de seguridad, así como de grupos de soldados fuertemente armados y decenas de policías patrullando las principales vías de La Guaira.

Sin embargo, la respuesta ante el desastre ha sido liderada por civiles, muchos de ellos voluntarios.

Las víctimas de los terremotos han pasado días intentando rescatar a sus seres queridos usando sus propias manos, palas y picos, con la ayuda de bomberos, cuerpos de protección civil, miles de miembros de equipos de rescate extranjeros, estudiantes de medicina y enfermería, civiles que normalmente trabajan como maestros o veterinarios y, ocasionalmente, algún soldado.

Soldados que trabajaron durante días junto a civiles en las seis torres derrumbadas de un importante complejo de vivienda pública en La Guaira declararon a Reuters que se habían ofrecido como voluntarios para ayudar en el lugar.

Desde pocas horas después de los sismos, muchos rescatistas han denunciado la falta de maquinaria pesada necesaria para mover enormes losas de hormigón.

La ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, informó el jueves que se había despachado un cargamento de diésel desde el complejo refinador Paraguaná hacia La Guaira para su uso por parte de los equipos de rescate. Las autoridades inspeccionaban la terminal de combustible de Catia La Mar, de PDVSA y situada en una de las zonas más afectadas por los terremotos.

En los días posteriores a los sismos, gran parte del agua, los alimentos y otros suministros básicos que llegaban a La Guaira fueron transportados por miles de civiles, muchos de ellos en motocicletas.

Ahora, los voluntarios gestionan refugios para quienes perdieron sus hogares. Aunque reciben cierta ayuda oficial, ellos mismos establecen sus normas de organización e incluso han creado su propio sistema de registro de residentes.

En el hospital público del municipio de Vargas, uno de los principales centros médicos que atienden la zona del desastre, el personal y los médicos residentes señalaron que la afluencia de pacientes de urgencia ha comenzado a disminuir.

Los pacientes que requieren tratamiento especializado están siendo trasladados a hospitales de Caracas tras recibir atención de urgencia y primeros auxilios, informó Carolina León, funcionaria del hospital.

Francia Rodríguez, de 61 años -cuya hermana fue hospitalizada tras sufrir un accidente cerebrovascular-, comentó que la atención seguía disponible y que los únicos insumos que ella había tenido que aportar fueron los medicamentos.

A unos 6 kilómetros de distancia, un hospital de campaña de la Marina de Brasil, que comenzó a operar el lunes, había atendido a 180 personas para el jueves, según el comandante Leonel Mariano.

"Estamos coordinando autobuses para traer aquí a las personas desde los refugios", dijo Mariano. "Aún no hemos realizado cirugías, pero hemos atendido casos de cuidados intensivos y algunos casos graves".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que los terremotos habían agravado una crisis humanitaria ya de por sí seria y puesto bajo presión a un sistema sanitario que ya luchaba por satisfacer la demanda.

Entre las víctimas también hubo personal sanitario, lo que afectó la respuesta en el sector salud, señaló el jueves Ian Clark, responsable de gestión de incidentes de la OMS.

El organismo ha liberado 1,5 millones de dólares de su fondo de contingencia para emergencias y ha enviado suministros médicos, incluidos kits para traumatismos, equipos de protección y bolsas para cadáveres.

Tras haber agradecido inicialmente la labor de los voluntarios civiles, la semana pasada el gobierno restringió el acceso público a La Guaira, alegando que el tráfico obstaculizaba el paso de vehículos de emergencia y exigiendo a las personas que se registraran para poder entrar. La aplicación de esta restricción duró apenas un día.

Incluso cuando hay funcionarios de seguridad presentes en los edificios derrumbados, su presencia no siempre es bien recibida.

Algunos venezolanos han expresado su frustración a través de las redes sociales, compartiendo videos en los que se ve a funcionarios de seguridad hurgando entre los escombros y llevándose ropa, electrodomésticos y dinero en efectivo.

Reuters no ha verificado la autenticidad de los videos, pero cuatro agentes policiales especializados en escenas del crimen han sido detenidos y apartados de sus cargos por "apropiarse de valores económicos hallados entre los escombros", informó el Ministerio del Interior.