Las bolsas europeas registraban un ligero descenso el miércoles, haciendo una pausa tras un sólido cierre del segundo trimestre y en un contexto de cautela ante los indicios de que las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos han llegado a un nuevo punto muerto.

El índice paneuropeo STOXX 600 TVC:SXXP bajaba un 0,3%, hasta los 639,64 puntos, a las 0710 GMT, tras registrar en la sesión anterior su mejor trimestre desde octubre de 2020.

El sector tecnológico (.SX8P), que había sido un motor clave durante los últimos tres meses, seguía estable, con el fabricante de equipos para chips ASML EURONEXT:ASML bajando un 1,1% e IQE LSE:IQE e Infineon XETR:IFX cotizando ligeramente a la baja.

Schneider Electric EURONEXT:SU perdía un 2,1% después de que el fabricante de equipos de inteligencia artificial anunciara que había firmado un acuerdo para adquirir Cognite Holding, un proveedor privado de software de inteligencia artificial y datos industriales, por 3.100 millones de dólares en una operación íntegramente en efectivo.

La atención se centrará en la conferencia del Banco Central Europeo en Sintra, donde se espera que intervengan a lo largo del día el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Kevin Warsh, y la presidenta del BCE, Christine Lagarde.

Los operadores prevén que ambos bancos centrales suban las tasas de interés al menos 25 puntos básicos cada uno a lo largo del año, según datos recopilados por LSEG. Los precios del petróleo han vuelto a los niveles previos a la guerra en Irán, pero existe la preocupación de que las presiones sobre los precios persistan durante algún tiempo.

Entre las empresas con mayor variación, Associated British Foods LSE:ABF, propietaria de Primark, caía un 2,7% tras afirmar que sigue esperando que el beneficio anual sea inferior al del año anterior, y añadió que el conflicto de Oriente Medio ha afectado a sus perspectivas de beneficios en Europa.

El fabricante sueco de material de defensa Saab OMXSTO:SAAB_B subía un 1,7% tras firmar un contrato para suministrar 16 aviones de combate Gripen E a Ucrania, en una operación por valor de unas 24.600 millones de coronas suecas (2.540 millones de dólares).

Por otra parte, Irán afirmó que no se reuniría con los principales enviados estadounidenses que se desplazaron a la región tras el estallido de las hostilidades, lo que ensombrece las perspectivas de una paz duradera entre ambos países.